MIGUEL ÁNGEL GARCÍA VIZCAÍNO

garcía-vizcaínoEn una profesión en la que no es difícil encontrar frustrados guionistas, periodistas, realizadores, escritores o artistas varios, reconforta saber que Miguel García Vizcaíno tenía claro desde niño que quería dedicarse a la publicidad.
Por eso estudió la carrera en la Universidad Complutense de Madrid y por eso se pasó la juventud devorando todo anuario y bobina que caía en sus manos. Junto con José Luis Esteo aprendió parte del oficio en los VHS de Cannes y en los One Show y British DAD. Así fue como descubrió los textos de David Abbott, Bill Bernbach o Phil Dusenberry.
Compatibilizó sus estudios ayudando a la familia en la venta de quesos de Burgos, lo cual indica ya que estamos hablando de un tipo situado en la cara menos glamourosa de la profesión.

Sus campañas para Pepsi, Renault o Retevisión le posicionaron como uno de los creativos más destacados del país. Y por primera vez una agencia española comenzó a exportar la creatividad al resto del mundo.
Sus anuncios no solo conectan con el público local y la prueba de ello es que desde Sra. Rushmore se lanzó al mundo la campaña de las Olimpiadas de Londres 2012.

Miguel García Vizcaíno se ha atrevido a contar historias de la Guerra Civil, de condenados a muerte, de bancos que dan buen rollo, de pueblos deshabitados, de plañideras portuguesas, de locos, de niños americanizados, de padres e hijos que ven juntos el fútbol o de madres que dan a luz en casa . Y las cuenta como nadie. Porque te las cuenta tal cual y cuando uno no tiene la sensación de que le están tomando por imbécil suele prestar más atención. Aunque sepa que es un anuncio.
Pero no solo las cuenta, sino que también las escucha. Sobre todo, cuando va conduciendo su coche y quienes están detrás hablando son sus hijos. Gracias a ellos han salido algunas de sus mejores campañas.
Sí, sí, la del Atlético de Madrid, por ejemplo, que un poco más y no aparece en el artículo.

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